Elecciones y sus bemoles.

Antier las noticias a nivel nacional fueron en torno a las elecciones. Con tristeza vi que mi caso personal se reflejó a lo largo y ancho del país con una presencia electoral que difícilmente superaba a la mitad de la población. ¿A que se debe el ausentismo en las urnas? Tengo una posible teoría
Platicando con una amiga que estuvo muy involucrada en la contienda electoral pero que al igual que yo es completamente apartidista, me di cuenta de que el error es posiblemente solo un problema de educación que venimos arrastrando desde los principios de nuestra nación independiente. En esa época casi todos andaban armados y las diferencias se resolvían asesinando a la competencia. Es increíble que la misma constitución siga vigente desde 1917, época en la que a duras penas había un sistema precario de ferrocarriles que además se encontraba gravemente destrozado por el constante trajineo que recibía por tanto asalto por parte de los revolucionarios y/o los contrarios dependiendo del momento y el lugar. Encuentro inconcebible que en ésta época en que el mundo entero está unido por el delgado hilo de la fibra óptica y en que igual encuentra información un niño de secundaria cómo el más avanzado y estudiado ingeniero en aeronáutica, sigamos sin avanzar en cuestión electoral. ¿Cómo pudo Ghandi llevar a cabo toda una revolución sin derramar una gota de sangre y nosotros no podemos ver lo que es tan obvio en nuestra sociedad? No pretendo saberlo todo ni mucho menos tener la solución a los problemas mundiales pero todavía creo en la bondad de la gente. Creo que torcemos el camino de nuestros propios hijos predicando a diestra y siniestra con cada ejemplo y luego nos quejamos amargamente del gobierno que tenemos. La corrupción empieza en nuestras casas ya que ahí es dónde empieza nuestra sociedad. ¿Cuántas veces compramos el cariño de nuestros hijos con regalos? ¿Cuántas veces les mostramos mano dura por algo que han hecho mal? ¿Cómo se refleja eso en sus futuros? Tal vez núnca lo sabremos, o los que tengan un poco más de visión puedan vislumbrar la triste realidad. Extraño soñar con lo que sería mi sociedad ideal, las comunas que poco a poco fueron desapareciendo y ahora son vistas cómo una cosa rara y extravagante eran el sueño de muchos hechos realidad aunque sin las ataduras del Fascismo y el Comunismo y todo aquello que por ponerle título y querer forzarlo se convirtió en un gran dinosaurio blanco. Creo que hemos olvidado el principio básico por el cual se crearon las sociedades y para lo cual fueron diseñadas las normas y reglas. Si tratáramos el gobierno cómo cualquier empleo en el cual nosotros somos los patrones y los “gobernantes” nuestros empleados, no eligiríamos al más guapo, al más carismático, al que hiciera más promesas, al que nos diera una lana para obtener el puesto o al que su predecesor designara. Nos daríamos a la tarea de encontrar al candidato perfecto para el puesto, veríamos el currículum, buscaríamos referencias. En mi opinión deberíamos elegir al más apto y tal vez el más apto sería uno que no quisiera gobernar, cuyo interés no fuera el poder. Tal vez, solo tal vez, no deberíamos escuchar a aquellos que quieren gobernar sino a aquellos que necesitan ser gobernados. En vez de que los partidos nuevos reciban 5 millones de pesos al año y partidos de mayor envergadura reciban 30 o más sin tener que comprobarlos, deberían buscar la manera de ayudar a más gente.

El concurso electoral debería ser para ver quien logró hacer más por los demás y no quien logró gastarse mejor el dinero en publicidad. Imagínense si cada vez que hubiera elecciones el dinero destinado a cada partido fuera equitativo. Y ese dinero fuera condicionado hacia un solo objetivo. El que lo empleara de la mejor manera y lograra los resultados más sorprendentes para el bienestar común, ESE ganaría el honor y sería el lider nacional, o local o lo que sea. Si eligieramos al revés de cómo lo hacemos, por resultados y no por promesas, nuestro México se vería en un ciclo de avance en vez de un ciclo de robo en despoblado cómo el que ha venido soportando nuestra gente generación tras generación.

Es difícil darse cuenta de que la carrera no es contra los demás, es con los demás. Logramos más unidos que divididos pero somos tan egoístas que se nos olvida de dónde venimos. Los dejo con un pequeño video que les ilustrará más que todas las palabras que pueda expresar mi pensamiento.

Recuerden, quien no evoluciona está condenado a la extinción.





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